Este señor hace inventos caseros con basura reciclada y se vuelve un éxito viral

Luis Antonio Rocha es un ciudadano ecuatoriano de 46 años que se volvió furor en TikTok por hacer inventos que generan energía a base de basura que él mismo rescata de las calles.

En su lista de inventos, Luis Antonio Rocha construyó personalmente lo que podría catalogarse como un aerogenerador casero: sólo tuvo que utilizar unas hélices de plástico, una llanta vieja, una tapa de conector y una batería para poner en funcionamiento su exigua creación. De esa manera, Luis puede generar suficiente energía para cargar la batería, lo que le permite trabajar de noche.

Sus trabajos se volvieron virales gracias a un usuario de TikTok que documentaba en videos cómo fabrica diferentes clases de artilugios. Cuando fue entrevistado para un medio local, Luis respondió con una icónica frase: “la pobreza del rico es la riqueza del pobre”.

“La pobreza del rico es la riqueza del pobre.”

Luis Antonio Rocha

Otro de sus inventos mas conocidos es una patineta eléctrica cuya batería se carga a través de la fricción se carga la batería, lo que permite que se mantenga en movimiento. También logró encender algunas luces LED a través de la energía cinética y los impulsos de sus brazos con una manivela y una radio. Todas estas invenciones tuvieron tanto alcance que sus videos llegaron a 60000 reproducciones.

Sin dudas, el señor Rocha nos demuestra que con ingenio y esfuerzo se le puede dar una segunda oportunidad a los desechos y reducir la basura del planeta.

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Easybrick, una Pyme argentina que hace ladrillos con tapitas de botellas

En Argentina se desechan más de 12 millones de tapitas de gaseosa por día. Zenón Santiago pensó que semejante cantidad de desechos podría ser una buena materia prima para construir casas. La familia Santiago cuenta con más de 20 años de historia en la industria del plástico. Martín Brea, quien está relacionado con el negocio de la construcción, les presentó el proyecto hace 5 años. Así crearon Easybrick, una empresa innovadora y sostenible.

Con 12 millones de tapitas de gaseosa, Easybrick puede hacer 36 mil ladrillos diarios, los suficientes para hacer 15 viviendas. Estos ladrillos se encastran como si fueran piezas Lego o los clásicos Mis Ladrillos para que su armado sea más fácil. “El método constructivo es bastante rápido porque vas encastrando los ladrillos y, de repente, tenés todos los muros de tu casa levantados en tres días” dice Santiago.

Con 12 millones de tapitas de gaseosa, Easybrick puede hacer 36 mil ladrillos diarios

Debido a su peso ligero y construcción compacta, estos ladrillos son ideales para un trabajo rápido, especialmente para reducir el flete, la eliminación en el sitio y la energía. Una casa de 60 metros cuadrados se puede terminar en 60 días. De esta forma se crea eficiencia y se abarata el inmueble ya que se ahorra un 30% respecto a los sistemas tradicionales. Este emprendimiento ya lleva construidas 200 obras, entre casas y ampliaciones.

Easybrick se presenta como la primera empresa del país en desarrollar este sistema constructivo simple e innovador que busca, según sus fundadores, “reinventar la industria de la construcción y ser parte del nuevo paradigma de la economía circular, trabajando para que las obras sean cada vez más sustentables, aprovechando al máximo los recursos disponibles”. De hecho, ya corrían ventajas en el área: la familia Santiago tiene más de 20 años de experiencia en el armado de tuberías de PVC y HDPE, pluviales, minería, drenaje, tuberías subterráneas, fibra óptica e ingeniería de telecomunicaciones.

La directora de Relaciones Institucionales de la compañía, María Eugenia González, se refirió sobre la nueva generación orientada a la ingeniería sostenible: “Nuestros clientes aspiran a tener una vivienda que aproveche al máximo los recursos disponibles para hacerla cada vez más eficiente. y sostenible, por eso, además de nuestros ladrillos Easybrick fabricados con polipropileno 100% reciclado, también fomentamos el uso de paneles solares o calentadores de agua, que son productos altamente eficientes que, en definitiva, les ayudan a reducir costes. Por ejemplo, durante la pandemia, hemos recibido muchas solicitudes de extensión porque podemos agregar una habitación a la casa en tan solo 30 días debido a la velocidad del trabajo”.

“Nuestra misión es reinventar la industria de la construcción y ser parte del nuevo paradigma de la economía circular, trabajando para que las obras sean cada vez más sustentables y aprovechando al máximo los recursos disponibles”

Zenón Santiago

Argentina es un país donde cada vez es mas difícil acceder a la casa propia debido a la inflación y la crisis económica. Sin embargo, empieza a cobrar fuerza la alternativa de un sistema de construcción sostenible y barato que pueda ayudar a mucha gente a cumplir su sueño de tener un hogar.

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Un jubilado brasileño convirtió un terreno baldío en una hermosa plaza

Newton Godoy Mello es un ciudadano brasileño nacido en 1937 que se dio cuenta que frente a su casa de Guaiçara había un terreno baldío lleno de basura y maleza. Se preguntaba porque las autoridades no hacían nada para limpiar ese lugar y aprovecharlo para hacer un parque. Entonces empezó a limpiarlo por su cuenta y planto árboles frutales que llenaron de vida el lugar.

Curiosamente, el señor Newton no sabía nada de jardinería. Él trabajó muchos años como tapicero y fue empleado en la guardia de un hospital, donde trabajaba 12 horas y descansaba 36. Esto le permitió tener tiempo libre para el cuidado y limpieza del parque. Al principio, plantó varias plántulas que esparcieron semillas por todo el lugar y surgieron muchos árboles frutales que le dieron vida al parque. “Recuerdo que íbamos al Lins Horto, también comprábamos a los camiones que vendían en la ciudad, y el ayuntamiento empezó a traer algunas especies”, cuenta su esposa Santa Amália Testoni, que recomendó a su marido a plantar árboles de mango, guayaba y aguacate, entre otros.

El señor Newton se dio cuenta que el lugar tenía potencial para ser una plaza pública y pensó en diseñar caminos, asientos y mesas. Su amigo José Luiz ‘Bisão’ Souza lo ayudó a instalar los bancos y en la construcción de los caminos. Su esposa Santa Amalia y sus tres hijos también lo ayudaron en el proceso. Hay que aclarar que la inversión en el diseño y mantenimiento de la plaza siempre corrieron a cargo del señor Newton.

“Me siento agradecido por todo lo que ya hemos logrado y espero que todo mi trabajo pueda inspirar a más personas”

Newton Godoy Mello

Actualmente, Newton Godoy Mello tiene 84 años y sigue al cuidado de esta plaza que desde 1998 lleva su nombre. Esto fue un homenaje de la legislación del lugar por su contribución al cuidado del parque y ser un ejemplo de trabajo para las nuevas generaciones. Aunque sigue a cargo del lugar, ya no puede hacer trabajo forzados por su edad, por eso subcontrata servicios de pintura y limpieza para seguir manteniendo en excelente estado la plaza.

El señor Newton junto a su amigo José Luiz ‘Bisão’ Souza

“Me siento agradecido por todo lo que ya hemos logrado y espero que todo mi trabajo pueda inspirar a más personas”, dice el señor Newton mientras ve como sus nietos juegan junto con otros chicos del barrio en la plaza que es considerada “la más bonita de la ciudad”. Si quieres conocer este lugar, puedes visitarlo en Guaiçara, en el centro-oeste de São Paulo.

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Un empresario emiratí cultiva miles de piñas dulces sin tierra

Agente inmobiliario durante el día, Abdullatif Al Banna, de 56 años, pasa muchas noches cuidando las miles de piñas que cultiva cada año en su granja del desierto de Al Aweer en Dubai. Mayo es el mes en que cosecha más de 4.000 de la fruta tropical, repartidas en cuatro invernaderos. Se cultivan hidropónicamente, sin tierra y utilizando soluciones de nutrientes a base de agua. “Estas piñas son muy dulces. No creo que podamos comprar piñas así en el mercado”, dijo Al Banna, mientras recogía la fruta de las plantas.

La granja se estableció en 2005 para cultivar dátiles. Pero hace una década, el Sr. Al Banna decidió experimentar con piñas y encontrar una manera de asegurarse de que prosperaran en el desafiante clima desértico de los Emiratos Árabes Unidos.  “Traje 300 plantas de piña para ver en qué ambiente crecen mejor. Pusimos algunas al aire libre, otras dentro de un invernadero y otras debajo de la sombra de los árboles. Las del invernadero fueron las más exitosas”.

Nacido en 1966 en Deira, el Sr. Al Banna dijo que su padre le transmitió su interés por la agricultura. “Mi padre nos enseñaba desde que éramos pequeños. Teníamos una granja en Jumeirah, donde ahora está Burj Al Arab. Frente a esa zona cultivamos dátiles en la década de 1970. Mi padre nos llevaba allí y nos hablaba sobre agricultura. También íbamos a Ras Al Khaimah para hacer picnics y cultivar. Esos fueron días hermosos”.

Al Banna dijo que su padre lo animó a viajar a Egipto en 1999 y comenzar a cultivar allí. Ahora pasa parte de su día en su empresa de bienes raíces en Business Bay en Dubai y sus tardes en la granja. Además de piñas, cultiva trigo durante los meses más fríos, produciendo lo suficiente para su familia. También posee una granja en Ras Al Khaimah, donde se cultivan pepinos, tomates, verduras de hojas verdes y chiles en 40 invernaderos. “No es fácil cultivar piñas en el clima extremo de los Emiratos Árabes Unidos, dice Al Banna. “Requiere un invernadero fresco, con una temperatura de no más de 30°C, 29°C o 28°C, y un poco de humedad. Estamos ahorrando el 90 por ciento del agua gracias al sistema hidropónico”.

“Cada lugareño debería tener algún conocimiento sobre cómo cultivar alimentos por sí mismo, en caso de que haya desafíos en el futuro”

Abdullatif Al Banna

Cada invernadero cubre un área de 8 metros por 34 metros. Están equipados con ventiladores y riego automático que funcionan las 24 horas del día durante todo el año. Las piñas se plantan en depósitos llenos de perlita, un vidrio volcánico con un contenido de agua relativamente alto. Cuando la fruta está madura, hay plántulas entre las hojas puntiagudas. Estos se quitan y se plantan por separado, para que crezcan más piñas el próximo año.

Dos personas trabajan en la finca de piña: un ingeniero agrónomo y un ayudante. El gobierno también apoya al Sr. Al Banna con algunos de los costos y materiales, enviando técnicos e ingenieros para ayudar cuando sea necesario.

Las piñas son grandes y jugosas, con un peso de entre tres y cinco kilogramos. Sin embargo, Al Banna prefiere no venderlos. “Estamos felices de regalar estas piñas a nuestra familia, amigos y hermanos. Es algo raro ya que muy pocas personas pueden lograr cultivarlos en el desierto. Entonces, es valioso para nuestra gente”, agregó. “Pero si alguien está ansioso por comprarlos, no me niego. En el pasado, he vendido cientos de plantas a viveros y otros negocios. Pagaron alrededor de 50 dirhams (13,6 dólares) por planta.” Al Banna espera que su granja pueda inspirar a la gente a pensar en la seguridad alimentaria. “Cada lugareño debería tener algún conocimiento sobre cómo cultivar alimentos por sí mismo, en caso de que haya desafíos en el futuro”.

El Sr. Al Banna cree que su finca puede servir como prototipo para el cultivo de piña en el país. “Creo que hay una buena oportunidad para proyectos llave en mano para cultivar piñas en cada casa. Podemos hacer un invernadero en cada residencia, darles plantas y también cuidar su mantenimiento durante todo el año”.

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Un chico de 15 años inventó zapatos capaces de producir energía al caminar

Lino Marreno se define como un “inventor en serie”. A los 11 años inventó una banda ajustable que protege los dedos adoloridos y ampollados de un músico de cuerda para que pueda seguir practicando sin perder la calidad del sonido. Un año más tarde, creó unas zapatillas ecológicas con suelas reemplazables al darse cuenta del daño ambiental que causan estos objetos.

Para Lino, ser inventor significa buscar soluciones a los problemas cotidianos de la gente. “Realmente me gusta inspirarme en mi vida cotidiana”, dice. El mejor ejemplo de esto es su ultimo invento: el Kinetic Kickz, una zapatilla que genera energía al caminar.

La idea surgió cuando había terminado su práctica de futbol y quería llamar a su madre para que lo venga a buscar, pero la batería de su celular se agotó. A raíz de esto, se acordó de una clase del colegio en la que estudiaban energías renovables y pensó “¿Qué pasaría si pudiera aprovechar la energía que gastó jugando al fútbol para cargar mi teléfono?”. Así fue como después de horas de investigación y pruebas, creó una plantilla para zapatos que recolecta energía cinética. 12 minutos de caminata pueden generar suficiente energía para cargar el 10 por ciento de la batería de un celular.

Nadie en la familia de Lino es ingeniero o algo similar, así que Lino aprendió por su cuenta con libros de la biblioteca e información que encontraba en internet. Fue así que descubrió los discos piezoeléctricos y los puentes rectificadores de diodos que lo ayudaron en su invento.

Su sueño es que, en el futuro, la gente utilice Kinetic Kickz para crear energía limpia y limitar los efectos del cambio climático. Aunque la energía solar y eólica están ganando más popularidad, Lino dice que prefiere la energía cinética porque “no siempre se puede depender del viento para soplar o del sol para brillar”. 

“Prefiero la energía cinética, porque no siempre se puede depender del viento para soplar o del sol para brillar”. 

Lino Marreno

Como estudiante de primer año de secundaria, Lino quiere inspirar a otros niños y adolescentes a ser inventores también. “Los jóvenes a menudo tienen diferentes perspectivas que pueden ser útiles para crear ideas, pero necesitan aliento. Gran parte del mundo son niños y esos niños necesitan ejemplos que los inspiren. Yo quiero ser un ejemplo para esos niños y que después esos niños sean ejemplos para otros”.

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Joven Investigadora crea botella que purifica el agua con luz ultravioleta

Con la motivación de llevar agua potable a quienes no tienen acceso, la investigadora Bárbara Gosziniak Paiva, de 29 años, desarrolló una botella que purifica el agua a través de la radiación de luz ultravioleta. El propósito del prototipo es eliminar bacterias, protozoos y otros patógenos presentes en el agua que son perjudiciales para la salud humana.

Bárbara nació en Belo Horizonte, se graduó en ingeniería ambiental y actualmente estudia una maestría en ingeniería de materiales en la UFOP (Universidad Federal de Ouro Preto), en la región central de Minas Gerais. “Cuando fui a definir cuál sería mi proyecto de maestría, le dije a mi tutor que quería hacer algo en el área de materiales, pero que también estuviera relacionado con la parte ambiental. De ahí, la idea de estudiar el efecto de la luz azul en el tratamiento del agua”, dice el estudiante.

Según datos del Sistema Nacional de Información de Saneamiento, casi 35 millones de personas en Brasil no tienen acceso a agua potable. Según el Instituto Trata Brasil, alrededor de 3,5 millones de personas mueren en el mundo cada año debido a problemas relacionados con el suministro inadecuado de agua.

El prototipo desarrollado por Bárbara consiste en una botella que utiliza radiación de luz ultravioleta para eliminar los patógenos que se encuentran en el agua sin tratar. Además, existe un filtro de membrana para retener las partículas que puedan estar presentes en la fuente de agua y un dispositivo encargado de enfriar o calentar el líquido dentro de la botella.

Un diferencial del proyecto es que todo el sistema responsable del funcionamiento de la botella es alimentado por energía solar, lo que permite llevarlo a cualquier ambiente, sin dependencia de fuentes de energía eléctrica.

Bárbara Gosziniak Paiva

“La botella tiene varias tecnologías involucradas, que provienen de diferentes sectores de la electrónica. Entonces, lo que hizo Bárbara fue acoplar en un solo sistema varios componentes conocidos por ser útiles en el proceso de adecuación del agua para la ingesta humana”, dice Rodrigo Bianchi, profesor del departamento de física de la UFOP y asesor del proyecto.

En 2021, Bárbara presentó su proyecto al concurso Red Bull Basement. La competencia buscaba encontrar estudiantes con propuestas innovadoras que utilizaran la tecnología para generar un cambio positivo. Entre las 443 obras presentadas, su propuesta fue elegida ganadora nacional.

A fines de marzo, la joven participó en la final mundial del evento, realizado en Estambul, Turquía, con proyectos de 44 países. A pesar de no ganar la competencia internacional, Bárbara resultó ganadora del desafío “storytelling”, en el que los participantes debían contar las historias de sus proyectos y el desarrollo de la investigación hasta el momento del evento.

“Fue un evento realmente genial, porque reunió a personas de 44 países con un mismo propósito. Tuve la oportunidad de hablar con personas de todo el mundo sobre mi proyecto y escuchar sobre sus proyectos también. Fue muy emocionante representar a mi país, no puedo ni explicar este sentimiento”, dice el investigador.

Según el estudiante, el proyecto está en fase de pruebas. Algunos de los principales desafíos para la investigación son el alto costo de los materiales involucrados en el análisis y la dificultad de obtener financiamiento para la investigación. “Ahora estoy buscando inversiones y asociaciones tanto para realizar más pruebas como para comenzar a producir las botellas a gran escala. Mi plan es continuar con el proyecto, porque creo que puede ayudar a mejorar la vida de muchas personas”, dice. Bárbaro.

Mientras finaliza su investigación para mejorar la tecnología y poder producir la botella a gran escala, Bárbara ya presentó una solicitud de patente para su proyecto.

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